Tío, tu antes molabas

Año 2011. Regreso de los dos grupos musicales indies con más éxito en los últimos años: los madrileños Vetusta Morla y los neoyorquinos The Strokes. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que el segundo disco de un primer y estupendo disco siempre es horrible. No es que lo diga yo, ¡qué va! Es que es lo que no he dejado de escuchar durante toda la vida.  La cosa se resume más o menos tal que así:

Primer disco —> exitazo

Segundo disco —>

The Strokes no es que lo tuviera complicado, prácticamente era un suicidio sacar un segundo. ‘Is this it‘ fue una bomba. El single Reptilia quemó la radio y ciertas pistas de baile. Había algo nuevo y viejo en este álbum. Había cierta esencia por hacer las cosas de manera ordenada. El segundo trabajo, ‘Room of fire‘, repetía fórmula. Pero incomprensiblemente, ya se sabe… tú antes molabas.

Me imagino que por este motivo decidí escuchar con tranquilidad los dos nuevos trabajos (el segundo de Vetusta y el cuarto de The Strokes). Sin las ansias por descubrir si no habían cambiado, o las ganas por escuchar algo nuevo. Me dejé llevar de la mano y las sensaciones han sido diferentes.

Mapas‘, de los madrileños Vetusta Morla es un ¡tío, tu antes molabas! por mucho que me he esforzado en desenterrar posibles capas. No sólo han perdido frescura (algo inevitable), también han perdido pegada. Son canciones más cómodas lo que por fuerza las convierte en menos vigorosas.  La canción más interesante que encuentro es Maldita dulzura aunque también encuentro pequeñas sorpresas como Boca en la tierra. En general creo que han abusado de teclado, han olvidado esos frescos puentes del primer trabajo y han perdido ritmo.

‘Angles’ es un discazo cuando se ha escuchado unas cuantas veces. Se veía venir, para que engañarnos. Los trabajos en solitario de Julian Casablancas, y sobre todo de Albert Hammond Jr., intuían un cambio en un trabajo que se ha hecho el remolón durante cinco añitos.  El nuevo trabajo de The Strokes tiene un poquito de todo y en su justa medida. Es visceral, es heterogéneo (la crítica negativa más extendida cuando se habla de este nuevo trabajo), tiene energía a raudales y empuja a botar mientas lo escuchas. Under cover of darkness recuerda al Strokes primigenio pero me sigue pareciendo tan fresco como ese disco de hace diez años. Paródico en su justa medida, escuchamos como Casablancas canta: “Everybody’s been singing the same song ten years”.

Life is simple in the moonlight viene a ser el nuevo sonido Strokes. Un sonido que aún anda en transición (combinación de las potentes guitarras y los sonidos de sintetizadores), pero que intenta combinar la heterogeneidad de todo el disco. La guitarra de Nick Valensi sigue siendo adorable y sirve como nexo de unión de todo el disco. Rescato por último Taken for a fool, uno de los motivos para haber esperado durante cinco añazos este trabajo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Heterotopía genérica, Música. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s