Memento mori

I hide myself within my flower

I hide myself within my flower,
That wearing on your breast,
You, unsuspecting, wear me too
And angels know the rest. (1854)

I hide myself within my flower,
That, fading from your Vase,
You, unsuspecting, feel for me
Almost a loneliness. (1859)

Emily Dickinson

orquidea1

En mi flor me he escondido

En mi flor me he escondido
para que, si en el pecho la llevases,
tú, sin saberlo, también allí me tuvieras…
Y los ángeles sabrán el resto.

En mi flor me he escondido
para que, al marchitarse en tu florero,
tú, sin saberlo, sientas por mí
casi una soledad.

De efímera existencia somos. Y solo al final, marchitados, observamos el tiempo pasado. Y los errores.

Leí que Dickinson envió el poema junto una flor. Escondida en la frondosidad floral, esperó (¡cinco años!). Es tu florero, el recipiente que aguarda la muerte, que espera la soledad. Casi una soledad (¡qué ultimo verso tan maravillosamente colocado!). A mí, sin embargo, me has llevado en el corazón cuando desprendía vida.

Dickinson, se centra en la presencia temporal del ser, que como flores, se marchitan con el tiempo. Creo que más que un poema romántico, me encuentro con un poema de  memento mori, donde la fugacidad de la vida se expone en aterrador primer plano.


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