Restaurar una vida

41068Confidencias (Gruppo di famiglia in un interno)
Dir: Luchino Visconti, 1974

Y la vida, como un cuadro, envejece con el tiempo. Se escama, el color de la piel se vuelve pálido, salen grietas. Perdemos el lustre, y en muchos casos, las ganas de exhibirnos. Escondidos entre cuatro paredes, a las sombras de la muchedumbre, de movimientos que nos son desconocidos. La vida, como un cuadro, desilusiona cuanto más expuesta queda, cuanto más interferencias aparecen. Así, convertidos en águilas solitarias (Arthur B. Davies) frente a bandadas de cuervos envilecidos por el poder grupal (Mark Rothko), envejecemos y enmudecemos, destinados a desaparecer.

La vida, como un cuadro, sufre de necesidades seculares. Cuando la oscuridad de la habitación queda interrumpida por una nueva presencia, el barroquismo cae a golpe de espátula y pincel. Se liman las asperezas, se rellenan las arrugas, e intrínseco en el proceso, aparece la debilidad de la dependencia.

¿Eres águila o cuervo?
¿Habrá alguien dispuesto a prestarte ayuda cuando tú caigas?

La vida, como un cuadro, usa toda la paleta de colores: los fríos, y los cálidos.

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