La conquista del tiempo

                                                                                                Time past and time future
Allow but a little consciousness.
To be conscious is not to be in time
But only in time can the moment in the rose-garden,
The moment in the arbour where the rain beat,
The moment in the draughty church at smokefall
Be remembered; involved with past and future.
Only through time time is conquered.

T.S. Eliot, 1936 Burnt Norton (Four Quartets).

                                                                                                Tiempo pasado y tiempo futuro
No permiten sino un poco de conciencia.
Ser consciente no es estar en el tiempo
Pero sólo en el tiempo puede el momento de la rosaleda,
El momento en el pabellón donde golpea la lluvia
El momento en la iglesia ventosa al caer el humo
Ser recordado; imbricado con pasado y futuro.
Sólo a través del tiempo el tiempo es conquistado.

Traducido por Jesús Placencia.

Claude Monet (French, Impressionism, 1840-1926): The Promenade, Woman with a Parasol (Madame Monet and Her Son / note: Camille and Jean, Monet's first wife and son), 1875. Oil on canvas, 100 x 81 cm. National Gallery of Art, Washington D.C., USA.

Claude Monet (French, Impressionism, 1840-1926): The Promenade, Woman with a Parasol (Madame Monet and Her Son / note: Camille and Jean, Monet’s first wife and son), 1875. Oil on canvas, 100 x 81 cm. National Gallery of Art, Washington D.C., USA.

Hoy circulaba por una carretera secundaria. La noche se fue lloviendo; la calzada y el aire, aún permanecían húmedos. Las nubes cercenaban las sombras de los árboles, y de vez en cuando, caían gotas haraganas mecidas por el viento. Y olía a tiempo. Floreciente, añil y robusto.

Pensaba en Eliot mientras ascendía el puerto y las hojas arrancadas por la tormenta crepitaban al pasar. A pesar de todas las moderneces: GPS’s, pulsómetros, relojes, cadencias… la única conquista del tiempo se hace sin medir el tiempo.

Hay una pequeña casa de campo a mitad de camino. Sitiada entre pinares y vientos de Tramuntana, con un tabique de piedra de cuarenta centímetros como único adarve, y toda la montaña como consuelo a su huraño emplazamiento. Tiene una pequeña alberca seca, y por Dios que era la misma con la que Eliot jugueteó. Y si no, a mí me lo parece. Incluso antes de leerlo.

Así que allí estaba, a 145 pulsaciones y a miles de minutos que ningún sensor recogió, buscando, o encontrando, como atrapar el tiempo, como ganarle la batalla, la guerra y la extremaunción.

Para que al final un rayo consiga encontrarme antes a mí.

No creo que exista análisis certero de Los cuatro Cuartetos de Eliot. Más que nada porque no lo precisa, y si lo hiciera, sería solamente un trampantojo. Tampoco creo que existan múltiples interpretaciones, aunque sí, prolíficas lecturas. No tantas como veces acudamos a ellos, pero sí el número suficiente como surcos nuevos dibujen nuestra mirada. Será la conquista del Tiempo.

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